El punto, un libro muy inspirador!

Lo que quiero compartir contigo hoy es un libro precioso titulado El punto de Peter H. Reynolds.  

En mis prácticas en el colegio como profesora de Educación Plástica y Visual tuve la suerte de poder estar desde 2º de Primaria a 4º de la ESO y así poder ver la evolución del arte en los niños desde casi la base hasta que están a punto de terminar la educación obligatoria.

No es de sorprender que en secundaria los niños tengan más prejuicios y sean mucho más críticos con lo que hacen y con lo que son. Lo que no me esperaba es que los niños de primaria estuvieran tan bloqueados y tuvieran tanto miedo a expresarse.

En una misma clase de Primaria 3 niños se echaron a llorar diciendo que no sabían dibujar o que dibujaban mal. Ese día sentí cómo se rompía algo dentro de mí. ¡No era capaz de entender por qué unos niños tan pequeños creían eso! Obviamente, es porque alguien se lo decía y repetía. Tampoco entendía cómo alguien podía ver feo un dibujo de un niño y mucho menos decírselo. Tal y como dice Arno Stern en su libro Del dibujo infantil a la semiología de la expresión:

El niño es feliz dedicándose a esa necesidad de expresión sin suscitar el asombro del adulto, cuando no su reprobación. Cuando se le aparta de ello, esta necesidad queda insatisfecha. De lo que resulta un grave desequilibro, porque no existe ningún medio de expresión que pueda sustituir lo que tan cruelmente se estorba.

Yo no podía hacer mucho, pero sí quería que mientras yo estuviera sintieran que eran libres para dibujar y pintar lo que quisieran sin sentirse juzgados. Necesitaba que disfrutaran porque es lo que deben hacer, disfrutar mientras dibujan y se expresan.

Entonces, recordé un libro precioso que había visto en casa de unos buenos amigos y lo que este libro quería transmitir. Intenté comprarlo en muchísimos sitios sin mucho éxito ya que estaba descatalogado. Cuando creí haberlo encontrado en una librería contactan conmigo y me dicen que no les es posible mandármelo.  Esto ocurrió en noviembre del año pasado, sin embargo, un tiempo después me entregaron un paquete, y cuál fue mi sorpresa al descubrir dentro de él el libro. Lo tenía claro, necesitaba hablarte de él y también tenerlo en la tienda.

Tal vez ya lo conozcas, aún así, te animo a seguir leyendo ya que te contaré mi experiencia dando un taller a los alumnos de 2º de Primaria partiendo de este libro.

El punto

Libro El punto de Peter H. Reynolds

Este libro nos cuenta la historia de una niña, Vashti, que no sabía qué dibujar. Estaba bloqueada delante del folio en blanco hasta que su profesora de Arte le alentó a dibujar cualquier cosa, aunque fuera una marca, para ver a dónde  ésta le llevaba. Así fue como Vashti dibujó un punto. La profesora pidió que lo firmara y al día siguiente Vashti se encontró con su dibujo enmarcado encima de la mesa de la profesora.

La profesora había apostado por ella, le había dado la confianza que necesitaba. Con este gesto, Vashti decidió seguir pintando y dibujando. Si había hecho un punto podía hacer muchos más y sobre todo, !los podía hacer mucho mejor! Dibujó, experimentó, pintó, y sobre todo, disfrutó haciéndolo, sin miedo y con confianza.

Lo que más me gusta de este libro es que al final Vashti se encuentra con un niño que le dice lo mismo que él decía antes: no sé dibujar; pero al haber recibido esa confianza fue capaz de ofrecérsela al otro niño del mismo modo que él la había recibido.

Este es un breve resumen pero te recomiendo que lo leas y a poder ser, que lo tengas para poder léerselo las veces que haga falta a tu peque, o a ti mism@, que en ocasiones también es necesario.

Mi experiencia dando un taller en base a El punto

Como en su día no lo podía comprar y quería preparar una clase para los niños de 2º de Primaria en base a este libro, se lo pedí prestado a mis amigos y así fue como transcurrió la clase.

Primero les leí el cuento. Lo escucharon muy atentamente y al final, compartieron sus pareceres y lo que más les había gustado. Entendieron muy bien el mensaje.

Después les propuse que hicieran como Vashti, que dibujaran sus propios puntos. Del tamaño que quisieran, de los colores que más les apeteciera.

Empezaron a jugar con los colores y las formas redondas. Se ponían muy contentos al descubrir colores y me llamaban ilusionados diciendo: «¡Mira qué color más chuli! Lo hice mezclando estos tres colores!» Esto para mí fue importante porque me demostró una vez más que se aprende y disfruta mucho más a partir de la propia experiencia. En vez de enseñar las mezclas de colores en base a una teoría y explicación: «azul y amarillo hacen verde»por ejemplo,  si lo descubren por sí mismos jugando a mezclar y divirtiéndose, el aprendizaje será mucho más permanente y les dará confianza en sí mismos mejorando su autoestima y su sentimiento de autonomía. ¡No se lo han tenido que decir nadie! Lo han descubierto ellos mismos, y ¡qué gran descubrimiento!.

Niños en clase trabajando a partir del libro El punto de Peter H. Reynolds

Niños en clase trabajando a partir del libro El punto de Peter H. Reynolds

Sin pedirles ningún número concreto de trabajos realizaron varios cada uno porque les apetecía, porque se lo estaban pasando bien.

Cuando consideraron que estaban terminadas sus obras, fue el turno de firmarlas. Este paso era muy importante porque formaba parte del proceso de reafirmación que buscaba: «esta obra es mía», «lo he hecho yo» y también expresaba mucho sobre el niño y cómo se sentía en relación a lo que había creado. Había firmas más pequeñas, más grandes, disimuladas o llamativas, algunas ocupaban toda la página y otras solo una pequeña esquina.

Niños en clase trabajando a partir del libro El punto de Peter H. Reynolds

En las clases anteriores cuando tenían que dibujar muchos se bloqueaban delante del folio en blanco, como Vashti,  y ante este ejercicio se liberaron ya que no tenían que demostrar nada. ¿Puntos? ¡Eso es fácil! Y aún así, sin ellos saberlo, hay tanto de composición, armonía, expresión…

Después del punto probaron con la línea, y al igual que en el trabajo de puntos, ¡firmaron sus obras! con firmas tan auténticas como ésta:

Niños en clase trabajando a partir del libro El punto de Peter H. Reynolds

Cuando realicé este taller estábamos en la época de Navidad así que les propuse que cogieran un punto que hubieran pintado y que lo recortaran a modo de bola de Navidad para poder colgarlo en el árbol. Así tendrían presente esta experiencia durante las vacaciones y recordarían lo importante que es la confianza en uno mismo.

Este mismo procedimiento puedes realizarlo en casa con tu peque o simplemente dejaros llevar y ver que os inspira. Espero que te haya gustado tanto la experiencia de estos peques como el libro.

¿Ya conocías este libro? ¿Conoces otros que hablen del acompañar creativo?

 

 

 

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